viernes, 19 de junio de 2026
Dolor
Despecho
Qué pensar, que decir
Qué comer, qué cantar, qué morir,
qué matar, qué romper, qué sufrir, qué mentir, qué talvez,
que porqué, que te di, que no fue, que pasó,
qué no vi, qué se fue, qué después, qué sentir…
...qué escribir.
Que importó si te viste y me ví
Que importó si me viste y te ví
Que importó si te viste y me ví que te ví
Que importó si mientrás te propuse ese tango
¿Qué no lo notaste? lo estaba bailando
Sentado allí frente de ti.
Qué importó que mis ojos me hicieran creer
Qué la muerte se juega la vida en el labio inferior que apretándose una mujer
me escuchaba tomando un café,
¡que traidora la vista! y que falsa su pista
y en cambio que sabio el moverme
(una silla)
mas cerca
y hacer lo que quise y pasarme de listo
que corto que simple y que grande es un beso
y que largo, y que ruin
el planearlo sin nunca ser visto y...
si ya estaba todo
perdido de plano
¡que tanto si el mundo se echaba a perder!
¡Que importancia le di!
Que importancia le di a su pelito
A su chasquilla ambigua,
A las horas volando
A su nariz imperfecta,
A sus ojos bonitos
Que importó si al final esos ojos
Cargados de dudas
(que dudo respondas)
no son y no fueron
(pues nunca quisieron)
ser ojos de calma
quedándose aquí
pues no prefirieron
llorarme un te amo
gritarme un te quiero con solo mirarme
(serán para otro)
y a mi quel infierno
de echarte de menos
me haga cenizas de tanto quemarme
y a ti quel invierno de lo indiferente
te hiele en la cara
te parta los labios
te nuble la vista
congele tu frente
te encuentre desnuda del alma y así...
entiendas un poco
que después de todo
importa que importe
que tus ojos negros
no son ni jamás...
serán para mi
Milena (Trementina)

Como sea, me dijo la última vez que nos vimos, que escribiera, sobre ella, que me transformara en ella y escribiera un blog…le dije que no sé ser mujer ni mucho menos ella misma. Me respondió que tampoco sé ser hombre y ni mucho menos yo mismo. Aunque en parte es cierto, me dolió.
Pasión
esta maravilla para los oídos y los ojos. Uno de esos coquetos encuentros del alma con su propia aniquilación.
Que lo disfruten...(que en realidad quiere decir "que lo padezcan" creyendo que lo disfrutan por sentir que están a punto de disfrutarlo)
¿Crecer?
¿Cuando pasé de un buen llanto a llorar cuentagotas?
¿Cuando empecé a responder a preguntas idiotas?
Que si agarraste la liga
Que si es que vas con pareja
Que si la beca del siglo pa irse la toma o la deja
¿Cuando empezó a complicarme el llegar sin toalla?
¿Cuando empecé a hacer sentir mal a la olita?
que como siempre vino a buscarme
para jugar como niños, siempre niños,
al yo nadarte y tú revolcarme...
¿Cuando me diste vergüenza y dejé de bañarme?
¿Cuando dejé de soñar con amor de verano?
¿Cuando dejé de creer que la vida se juega en tomarte la mano?
¿Cuando empecé a renunciar? ¿Cuando dejé de soñar?...
¿Cuando dejé de esperar para mi tu sonrisa?
¿Cuando dejé de perderme en tus ojos profundos?
miércoles, 2 de abril de 2025
Intriga.
¿Y qué pasaría si lograra conquistarte usando solamente mi imaginación?
Te mando un aviso invitando a que leas este nuevo posteo en mi blog. Lo haces con solamente clickear un link (lo que acabas de hacer). Un aviso tal vez dirigido a mucha gente, acaso te ha llegado por un mensaje de WhatsApp que se viera como copiado y pegado varias veces...
O acaso te ha llegado por un correo, acaso con copia oculta, que obviamente le mandé al mismo tiempo a otros tantos...
Pero ¿qué pasaría si en realidad solamente te lo he mandado a ti, no obstante, disfrazado en un copy paste que pareciera general ?
¿o si recibiste un correo que pareciera masivo, pero fuera solamente para ti? ¿oculto en una copia oculta que sirviera para ocultar mis ocultas intenciones?
También puede ser cierto el que lo haya enviado masivamente, que lo copié y pegué en un mensajito de WhatsApp a varias personas, y a una laaarga lista de correos...
Desde luego, con ayuda informática experta, podrías sacarlo de la copia oculta y saber si te lo mandé sólo a ti. Pero, ¿en qué cambia eso las cosas?. ¿Acaso no podría haber enviado muchos mail CCO a cada una de muchas personas? ¿Y qué hay además de que también lo envié por Whatsapp?
Y, aún si lo envié a muchísima gente, ¿Qué pasaría si es que toda esa gente que lo lea me importe -como diría el doctor Maza- una galaxia de picos? ¿Qué pasa si lo hice sabiendo que lo leerías tú, que era, a fin de cuentas, lo que a mi me importaba realmente?
Que lo leerías tú y, de hecho, ¿No es acaso eso lo que estás haciendo ahora? ¿No tenía yo razón?
Claro que es eso lo que estás haciendo, y lo sé, ¿sabes por qué? Porque se trata de ti. Y sé (y sabes) que se trata de ti, toda esta tontera extraña, todo este palabrerío hilarante...se trata únicamente de ti
O tal vez no. A lo mejor eres solo una pequeña estrella más dentro de la galaxia de picos a los que me importaba tres kilos de verga que esto les llegara.
Tal vez no tiene nada que ver contigo, ni con nadie en particular, o con todas en general. Tal vez lo envié a muchas a ver si alguna enganchaba. Por correo y por Whatsapp para tener más posibilidades de que eso ocurriera. Tú me entiendes, pesca milagrosa. Los hombres solemos hacer eso, eres grande, ya deberías saberlo.
O tal vez te lo mandé porque sabía que eras mi puente perfecto, sabía que eras tú quien se lo enviaría a la indicada, a la que realmente va dirigido todo esto, a aquella de quién realmente se trata todo esto. Y siempre supe que lo harías, que me ayudarías a llegar a ella.
O podría aún ser más dramático el asunto. A lo mejor no hay una "ella". A lo mejor hay un "él" a quien quise que se lo hicieras llegar. O a lo mejor se trata de ti, pero, ya sabes, soy un hombre tradicional doble estándar, y te quiero solo de pantalla. Y en realidad todo se trata de "él".
Pero no, tranquila, no te asustes. Se trata de ti. Sabes perfectamente que todo esto se trata de ti. No hubieras llegado hasta aquí leyendo si no se tratara de ti. Lo sabes...y lo sé.
¿O no?
A lo mejor te sientes tremendamente acosada con todo esto. En cuyo caso sería indicado, y estarías en todo tu derecho, de responderme que no te vuelva a enviar estás insinuaciones.
No me opongo a que hagas eso pero, ¿No has pensado que podría no tratarse de ti? Yo podría responderte, "disculpa, no es que crea que eres un poquitín egocéntrica, pero no sé trataba de ti, un abrazo". En cuyo caso-y perdona, porque nunca ha sido mi intención - provocaría que te sientas tremendamente avergonzada y, a lo mejor, un poco ridícula.
Y por lo demás, ¿Insinuando qué? ¿Qué significa realmente que esto "se trate de ti"? ¿Acaso lo he explicitado? ¿Conquistar dije al inicio? Bueno, a lo mejor se trata de conquistar tu intelecto, o de que sé que eres mi pasaporte al éxito y debo, con mi imaginación, conquistar tus contactos, o mejor aún, tu billetera, sobre todo ahora que las mujeres no lloran y en cambio facturan.
O posiblemente (y con todo respeto), puede que "se trate de ti", solo se trate de conquistar con mi imaginación, el gran misterio de tu horrible olor a poto, o el de la uña amarilla rancia en el dedo gordo de tu pata asquerosa.
O, en todo caso, podría yo responder a tu enojo, a tu ira por estas lascivas insinuaciones, que no entiendo un carajo de qué me estás hablando. Después de todo, lo único que he hecho es enviarte una invitación a que leas algo que publique en un blog que tengo hace seis años. Publiqué algo nuevo y simplemente invité a la gente a leerlo, como siempre lo hago. Punto. Y ahí todo se pone peor. Porque, además de sentirte avergonzada por tu reprimenda, vas a sentir que estás peinando la muñeca un poquito. (Y nuevamente perdona, nunca ha sido esa mi intención).
Y además ¡No me huevees!, sí no sé a quién diablos le estoy respondiendo, moya quien se encuentra leyendo ahora mismo del otro lado de la pantalla en ésta bizarra y surrealista conversación.
¿O acaso sí lo sé?
En cualquiera de los casos anteriores, siento decirte - y lo lamento, no era lo que yo quería- te vas a quedar largo tiempo pensando en esto, y quizás en mí. Y a menos que todo esto no se haya tratado de ti, no era eso lo que pretendía. Se suponía que la única persona que tenía que quedar pensando en mí después de leer esto era "ella", digamos, "la verdadera", no tú. Así que, te pido mil disculpas.
Aunque, para no tratarse de "ella"... Igual es bien raro que hayas llegado hasta acá...¿No serás tú a lo mejor?
¿Sabes que? No te quiero seguir molestando. No quiero abrumar tu día con tanta tontera. Mejor no me respondas nada, relájate y olvídate...bloquearme de WhatsApp, del mail y de toda tu vida virtual. Pienso que debieras hacer eso...
...a menos, claro, de que efectivamente seas tú.
...a menos de que todo esto se trate de ti.
Y en todo caso, aunque me bloquearas de todo, ¿No es obvio acaso que te vas a quedar pensando en esto?
¿Y qué tal si lo único que yo pretendía con toda esta idiotez era sencillamente eso?, ¿que te quedaras pensando en mí, y que yo me conforme con la ilusión de que lo haces aunque jamás lo sepa?
¡¡No, definitivamente no debí decir eso!! ¡¡No lo hagas!! ¡¡¡no hagas eso por favor!! ¡¡¡No sigas pensando en esto!!!
No pienses en esto mañana cuando te levantes...
No pienses en esto pasado mañana cuando elijas los zapatos que vas a ponerte ...
No pienses en esto cuando estés haciendo el amor…o meando, o meando y haciendo el amor al mismo tiempo. No se estila mucho eso. Pero bueno, qué sé yo. Tampoco conozco tus costumbres
O a lo mejor si las conozco, y a lo mejor tú también las mías. Pero no, definitivamente no nos conocemos así…(¿o sí?)
No pienses en esto cuando estés triste pensando en ti
Bueno no sé. Creo que ya es momento de que vayas dejando hasta aquí la lectura, si tampoco se trata de ti esto. Bueno eso, chao, ¡déjalo!, no se trata de ti te he dicho, ¿No tienes mejores cosas que hacer acaso? ¡vieja copuchenta!.
Ah, así que vas a seguir. Como quieras. ¿Qué hago contigo?. Nada. No sé qué hacer. Lo dejo a tu criterio. Disculpa la flojera, me tengo que ocupar ahora de otras cosas. Lo lamento.
Bueno, está bien, me quedo unos minutos más, para tratar de ayudarte a salir de este embrollo, aunque dudo que lo logre…embrollo, debo decirte, en el que TÚ te metiste solita. ¿No lees acaso las advertencias antes de hacer algo? A mi me parece que sí lo haces, que sí lo hiciste en este caso. Desde el inicio sabes que esto no se trata de ti.
Oye, se me ocurre algo. ¿Y qué pasa si se lo muestras a alguna amiga, a tu pareja o a quien sea, para saber qué hacer? O por último, ¿para reírte de mí?
mmm... mala idea.
Muy mala, porque si has llegado hasta aquí, ya no fue idea tuya-sino mía-que se lo muestres a alguien. Y si lo haces por ser idea mía, quiere decir que por algo espero que lo hagas. Es parte del plan, un plan para el que cooperas y que no obstante , desconoces por completo...
...salvo claro, por el hecho de que es un plan que se trata de ti, exclusivamente de ti. Eso sí que lo sabes.
¿Que qué es lo que quiero decir con que se trate de ti? Ya te dije, no te lo he explicitado y prefiero seguir siendo ambiguo al respecto. Mira que después te enojas y me funas.
Y hay que ser cuidadoso en estos tiempos. Porque si me funas, uno tiene que después subir un video pidiendo disculpas con el tremendo speach para aclarar las cosas, ¿y todo para que? para que bajo el video que suba de arrepentido, especímenes de la fauna virtual tales como @culoricojarkor#33 o @chupasangredetusuegra77 me posteen comentando:
-@culoricojarkor#33…Ta muy larga la disculpa...pongan el ril (así tal cual escribe reel este esperpento) o la versión de tictoc (idem)
-@chupasangredetusuegra77 Igual el kliao tiene cara de psicópata…y los pelaos son todos degenerados, no le creo ni una guea al plao kliao
¿Se entiende?
Ok, para que no quedes tan dubitativa, podría ser que, a lo mejor, muy a lo mejor, en una de esas, o de esas otras, o de aquellas, quizás y solo quizás, el "se trata de ti", podría tratarse de que fueras para mi...
todos aquellos valores en los que creo…
Podría tratarse de que fueras para mi...
Y podría tratarse de que el buen Diosito me regaló que Demiurgo te bajara del cielo de las ideas hermosas, y que las ideas hermosas participaran en ti, y que tomaran un cuerpo en ti, idéntico a ti, a tu imagen y semejanza. Y podría tratarse de que, en tu sonrisa preciosa, el verbo-tú verbo-se hiciera carne, hueso, lágrimas (bueno, facturas), leche, fuego y sangre. Para que pudiera fundirme con esos ideales tallados a la perfecta medida de tu pecho alegre y triste, en un orgasmo apretadísimo de vísceras contraídas a juramento perpetuo, en una promesa coitosagrada de no pasar por esta existencia sin habérmelas jugado en algo -aunque sea en algo- por esos ideales con los que (te) hice el amor.
Jugármelas, sobre todo, porque nadie pase por esta jodida existencia sin haber hecho el amor contigo antes de morir, sin haberte conocido, sin haberte besado en la boca, aunque sea por una única vez. Y que luego de besarte, se pueda despedir de este mundo sabiendo que, después de todo, estar vivos es lindo, fue lindo y será lindo, que vale la pena, valió la pena, y, por la cresta, ¡valdrá la pena! aunque sea para experimentar, por un milisegundo -eterno-, dentro de todo el dolor pobre de pésima calidad, de todo el dolor a mierda, de todo el dolor injusto, tremendamente injusto con lo que dejó-y nunca debió dejar-de ser importante, de ojitos de pena profunda por ninguna IA Ghibli de moda jamás dibujados -aunque sea para poder experimentar- al menos, una gota de saliva ¿de quien?, de quien más, de ti...
y que su vida habiéndote conocido se haya tratado, como si de que todas las revoluciones liberadoras de la Tierra condensadas en un milisegundo segundo de sonrisa inocente se haya tratado, como si del primer milisegundo del big bang se haya tratado-se haya tratado- como si de condensar en un solo punto todas las lágrimas de alegría que se han derramado sobre este planeta se haya tratado y, aunque sea por un poquitito, de eso -y solo de eso- se haya tratado, y no sé si llegado a este punto acaso tú le tomas de verdad el peso a lo que te digo, se haya tratado, ¡por la chucha!, se haya tratado, ¡se haya tratado!…
(uff, agua que me secó la garganta)
de ti.
...o bueno…a lo mejor nada de eso y todo esto solo se trata de develar el misterio de tu rancio olor a poto. Cómo te digo, no lo he explicitado. (Y córtate por favor de una buena vez esa uña amarillenta asquerosa).
o a lo mejor ni siquiera se trata de ti. En cuyo caso te agradezco enormemente haber llegado hasta aquí, y te invito que le eches un vistazo a los posteos previos.
Y en fin, no lo sé, te metí en un callejón sin salida y lo siento en el alma...no sé qué carajo tienes que hacer...De verdad ahora sí me tengo que ir…¿Sabes? tendrás que darle una salida creativa a todo esto. Tendrás que ser más creativa que yo. No te puedo ayudar más, no te quiero ayudar más. Francamente, me da lo mismo lo que te produzca esto y ¿quieres que te sea bien sincero? ¡¡Me importas una constelación ultra estelar de rajas!! No me escribas NADA, porque no te voy a responder…
...a menos claro...que seas tú. Que se trate de ti.
¿Y qué pasaría si logrará conquistarte usando solamente mi imaginación?
Por cierto, lo que acabas de leer no se trataba de ti. Ojalá te haya gustado igual. Que tengas un lindo día.
lunes, 21 de octubre de 2024
CORONA DE ESPINAS
El Vía Crucis comenzaría afuera del templo parroquial alrededor de las dieciocho horas esa tarde semi otoñal. Se recorrería un perímetro de casi un kilómetro a la redonda pasando por las doce estaciones. La procesión daría la vuelta en círculo para culminar el oficio religioso en el punto de inicio, justo afuera de la gran bóveda católica.
Estaban reunidos y listos para iniciar la procesión que conmemoraba el calvario de Cristo hacia la crucifixión. Se inició con las oraciones y ritos de rigor por parte del Padre Marcelo, el sacerdote párroco.
Pero había algo que faltaba y resultaba para todos disonante a la solemnidad de la ceremonia. ¿Dónde estaba la cruz?. No la sostenía el párroco, ni el vicario auxiliar, tampoco los diáconos ministros, ni siquiera los acólitos o alguien de la comunidad. Era un Vía Crucis sin crucifijo alguno que llevar. La omisión estaba causando incomodidad entre los presentes.
Todo se esclareció cuando el Padre Marcelo anunció por megáfono al grupo reunido la llegada del sagrado símbolo:
- Queridos hermanos. No puede haber Vía Crucis sin Cristo, el condenado a morir por nuestros pecados, cargando su cruz. Es el momento en que se acerque a todos nosotros, el Mesías que nos acompañará y dará vida a nuestra procesión. Aquél miembro de nuestra comunidad parroquial que por amor a Dios, pero también a su comuna, ha decidido prestar su cuerpo y alma para revivir en el dolor de sus propias carnes la pasión de Cristo nuestro señor. Le invitamos a pasar por favor y unirse a nosotros.-
Las puertas de la entrada grande del templo parroquial se abrieron de par en par y de él salió un hombre cincuentón gordo y de estatura baja, cargando sobre su hombro derecho una cruz de madera de pino Oregón de dos metros y medio de largo. Pero su performance no consistiría solamente en acarrear el imponente madero. Ojalá hubiera sido eso...de verdad, ojalá hubiera sido solamente eso.
Lamentablemente no.
Vestía sólo un tapa rabos que le cubría sus partes íntimas y una túnica blanca alrededor de su cuerpo. Sobre su cabeza, una corona con verdaderas espinas que ensartadas a su nuca y a su frente, dejaban entrever los primeros hilillos de sangre que se le asoman por la frente.
Costaba creer que fuera cierto...pero lo era.
Se trataba de Miguel Toribio. El alcalde de esa populosa y pujante comuna. Era acompañado a cada lado por funcionarias municipales personificando a las mujeres que habían caminado solidariamente con el salvador en su trayecto al Gólgota. Toribio las había obligado a ello a riesgo de perder sus empleos.
Y es que, cualquier cosa están dispuestos los políticos a hacer en año de elecciones municipales. El poder de una alcaldía, los recursos suculentos de sus generosas ubres fiscales dispuestas a ser sabrosamente exprimidas con por quién resultase ganador, o acaso ser el rostro de la comuna para los matinales, para el gobierno y para todo Chile, no tienen esas cosas parangón en la autorealización de esos aspirantes al sillón local que faltos muchos de ellos de talento en las letras, en los números o en las artes, fueron dotados sin embargo de cierto carisma, capacidad de oratoria, buen olfato del mundo popular y alguna cuota de ambición.
Para quienes como Toribio, iban a pelear un segundo período edilicio, no se podía abandonar esa posición tan duramente ganada, tan cargada culturalmente del imaginario imponente del poder caudillista latinoamericano; todo valía en la empresa de la reelección. Toribio lo entendía perfectamente y no se concebía en el escenario de perder el cargo en las elecciones de Octubre. Estaba dispuesto a todo y, es verdad, a lo mejor fue demasiado lejos. Arriesgó su capital político con esa arremetida hipotecando años de credibilidad. Pero de los arriesgados es el éxito y sobre todo el poder, y Miguel lo sabía.
En todo caso (y Toribio lo sabía también), los siete meses que separaban al Via Crucis de la elección municipal de Octubre, era tiempo suficiente para arreglar lo que pudiera salir mal. Después de todo, eran equivalentes a más de cien días de semana en los que poder acudir como panelista al programa de Feito o de invitado a matinales, o más de veinte fines de semanas para hacer precampaña encubierta por operativos médicos.
Sí, era demasiado tiempo, demasiados bingos, demasiados festivales y encuentros comunitarios. Restaban aún antes del gran día, muchísimos eventos populares con la valiosa información que de cada uno de ellos le proporcionaban a Toribio los operadores desplegados territorialmente (gestores comunitarios de la Dideco) informándole con lujo de detalle en rango etario, género y sectores, la temperatura ambiente del electorado con el fin de fijar la mejor estrategia de campaña de cara a los comicios.
Y sin embargo, y a pesar de todo, quien sabe. A lo mejor no existía estrategia política o tiempo transcurrido alguno que pudiera hacer olvidar lo que en ese Vía Crucis ocurrió. Fue ominoso desde el principio...y ni hablar de la manera en la que terminó... ni qué decir de eso. Era casi imposible borrar de la memoria colectiva la pantomima política , el atentado al bien común que tuvo lugar desde el momento en el que el alcalde Miguel Toribio caminó hacia la calle cruzando el portal del templo.
A medida que iba acercándose al tumulto con el madero a cuestas, la gente lo empezó a reconocer. Se miraban entre todos y varios al Padre Marcelo quien, sabiendo que muchos buscaban en esas miradas una explicación convincente de su parte frente la imbecilidad que estaba ocurriendo, las evadía deliberadamente procurando enfocarse en las funciones de la caminata. En verdad, no fue una decisión fácil para el sacerdote acceder a esta hilarante idea que Toribio le propuso a finales de Febrero. Lo pensó y rezó mucho y después de un profundo discernimiento de varios días y de la promesa del edil si resultaba reelecto, de la remodelación del templo parroquial tan ansiada y necesitada desde hacía tantos años, accedió a prestarse para facilitar al político esta peculiar iniciativa.
Los presentes no tardaron demasiado en pasar de la sorpresa a la indignación. A medida que Toribio caminaba hacia la primera estación, la multitud empezaba a gritarle con violencia:
-¡¡¡La vendiste político ridículo!!!, ¡¡¡Tai dando la cacha!!!,¡¡¡Para tu hueveo, dai vergüenza ajena!!!-
Se agolpaban los celulares en modo cámara filmando la insólita situación. Y cuando no estaban en esa función, los aparatos comunicaban por WhatsApp a los no presentes lo que estaba sucediendo. La rápida difusión de la noticia hizo que el grupo relativamente reducido que solía concretarse para los oficios de semana Santa creciera a razón exponencial en cosa de quince minutos. Nadie quería perderse el show del Alcalde Toribio.
Entre los que se incorporaban, concurrieron algunos jóvenes de blinblinero vestir y epidermis grafitada en tatuajes, ostentando cabellos semi rapados a los costados y vellosidad facial cuidadosamente dibujada por navajas venezolanas. Esas manos llaneras inmigrantes, alfareras de las bellas barbas que gustaba lucir al joven centenial chilensis, metrosexual de un bajo pueblo que desde hacía mucho tiempo prefería identificarse con el estilo del King Vidal y de Pailita que con el de Coca Mendoza o el gato Alquinta. Estaban esos mozalbetes dispuestos al alboroto, acudiendo al lugar con tomates, huevos podridos y otro tipo de desperdicios que con acierto arrojaban al cuerpo del edil. La noticia, que seguía su propia procesión virtual, llego rápidamente a los concejales de oposición que se apersonaron en el sitio del suceso para increpar y tomar registro de lo ocurrido con el fin de viralizarlo en redes sociales:
"Este es el show de nuestro alcalde. Populismo vergonzoso. No se le olvide este triste espectáculo cuando tenga que votar en Octubre. Saquemos el populismo barato de nuestra comuna!!!." Publicaba en su cuenta X uno de los concejales bajo el video subido del edil personificando a Cristo.
Entre los gritos y la agitación, se había perdido completamente la solemnidad de la procesión y el oficio religioso apenas era tomado en cuenta por los comensales. El alcalde sin embargo, seguía estoico su camino de una estación a la siguiente, con la cara llena de sangre por las heridas de la espinosa corona, el hombro derecho gravemente dañado por el peso que cargaba, su túnica manchada de huevos, tomates, restos de pescado y desechos varios que le eran arrojados. La dignidad de su cargo y de su humanidad completa se había perdido en la imagen de ese sujeto con hedor de indigente y demacrado a más no poder, tan sucio y pestilente como quedaban las calles de la comuna después de la jornada de feria libre.
Hemos de admitir cómo los caminos y modos de Dios suelen ser curiosos e insospechados al entendimiento humano. Y es que, a pesar de todo lo que estaba pasando, resultaba asombrosa la manera en la que ese hostil ambiente, ese jaleo colectivo hilarante, había dado un particular realismo al contexto que conmemoraba la pasión de Jesucristo. Era sorprendente la forma en la que ese odio masivo y espontáneo hacia el condenado a morir , reproducía con dramática elocuencia el hito culmine de la cristiandad; era la misma horda populacha que con tétrico halo escatológico a la segunda venida, volvía a lanzar su violencia dos mil años después sobre el hijo del hombre.
Fue por eso que las funcionarias municipales encargadas de caracterizar a las mujeres que acompañaban solidariamente al mesías en su camino, empezaban sin darse cuenta a verse inmersas en sus roles. A eso de la séptima estación, ya no pedían de mala gana a la gente dejar caminar al alcalde. La triste figura de ese estropajo cargando la cruz con rostro sufriente en medio del carnaval de odio dirigido a su persona, las hacía empujar violentamente a quienes se acercaban, se pegaban ellas en el pecho y caían llorando al suelo clamando al cielo por el Cristo. El Padre Marcelo, que también había estado desde el inicio pidiendo respeto a la procesión, gritaba a viva voz a los pecadores que humillaban al salvador. -¡¡¡Va a morir por nuestros pecados!!! Nosotros le hemos condenado.... cómo no lo entienden...cómo no lo entienden!!!!-
La gente ya no nombraba al edil ni se quejaba de su populismo. A medida que la caótica situación se intensificaba y eran todos vaporizados por el sopor de la locura, gritaban cada vez más fuerte que fuera crucificado, que si era el hijo de Dios entonces que se salvará a si mismo y después a la humanidad. En un determinado momento después de la novena estación, Toribio se voltio dirigiéndose a las mujeres dolientes a su alrededor:
-No lloren por mí mujeres... lloren por sus hijos...lloren por sus hijos...-no pudo continuar la frase. Se le apretó la garganta y su rostro ensangrentado se llenó de lágrimas. Suspiró, tragó saliva, dio media vuelta y siguió su camino.
Retornaron por fin a la parroquia a finalizar el Vía Crucis. Porque aunque no lo crean, la cosa no terminó ahí.
Dos funcionarios municipales-gestores comunitarios Dideco- caracterizando a soldados romanos, le retiraron la túnica al edil y lo tumbaron junto a la cruz, dejándolo a torso desnudo y tapa rabos sobre ella. Amarraron con firmeza sus muñecas contra la madera a ambos costados y sus tobillos juntos contra la parte inferior de la estructura. La levantaron enseguida y la hicieron encajar en un pequeño orificio rectangular de cincuenta centímetros de profundidad, perforado en el suelo del patio parroquial especialmente para la ocasión.
Toribio erguido, quedó suspendido en la cruz a más o menos dos metros de altura sobre el suelo, a vista de todos los presentes. Era el escabroso panorama de un hombre cincuentón, semi calvo y semidesnudo, con la sangre chorreante producto de la corona de espinas que aún portaba. La hemorragia capilar a esas alturas le teñía de rojo la completitud del rostro, cuello y desde el pecho bajaba hacia su abultado abdomen. Estaba hediondo y con restos de desechos arrojados en partes varias de su cuerpo.
Hubo unos segundos de silencio solemne de parte de la turba que miraba helada al Cristo crucificado. Algunos rompieron el silencio y se incorporaron en sollozos, que enseguida derivaron en llantos y gemidos de congoja profunda y desesperación. Los jóvenes de blinblinero vestir se abrazaban desolados, las mujeres se desplomaban en el piso golpeando los puños contra el suelo preguntándose a viva voz porqué, porque tenía que morir. Los concejales de oposición con lágrimas en los ojos gritaban que lo soltaran, que se estaba ejecutando a un hombre justo. El padre Marcelo rezaba de rodillas al pie del madero. El grupo entero se había convertido en un sólo llanterío agónico y desconsolado.
Súbitamente, el alcalde percibe que la cuerda que sostenía al crucifijo su muñeca izquierda empieza a ceder hasta soltarle por completo el brazo. La gente al percatarse suspiró sorprendida. Algunos murmuraban que los ángeles habían acudido en su ayuda, otros que lo había hecho el mismo Dios Padre. Pero las celestiales conjeturas se vieron derrumbadas cuando enseguida se suelta también la cuerda atada a los tobillos haciendo girar a Toribio en ciento ochenta grados al lado opuesto al grupo, dejándolo colgado de la cruz únicamente por su brazo derecho aún amarrado.
El violento movimiento hizo ceder también al taparrabos que cayó en seguida al suelo, dejando al edil completamente desnudo a vista de los comensales, afortunadamente para él, dándoles la espalda. La ridícula situación sacó en seguida risas de algunos niños que con cándida picardía hacían a sus madres la certera observación: "ese señor está pilucho". El resto no sabían de momento cómo reaccionar.
Toribio enfurecido gritaba a los funcionarios municipales vestidos de centinelas que lo bajarán enseguida. Como único acto mediante el cual poder catalizar su rabia en ese instante, el líder comunal tomó la corona de espinas de su cabeza con la mano libre que le quedaba y la arrojó violentamente al suelo. Los dos funcionarios vestidos de soldados se acercaron al instante. Mientras se ponían de acuerdo para resolver cómo bajar al edil, la única cuerda que lo sostenía aún a la cruz se soltó. Cayó sentado y para su suerte, nuevamente de espaldas a la gente, para su desgracia, sobre la corona de espinas que había tirado unos segundos atrás.
Las espinas enterrándosele en sus glúteos le hicieron emitir zendo alarido de dolor. Los dos funcionarios se apresuraron a levantarlo uno por cada brazo. Al ponerlo de pie, quedó a la mirada de todos el culo del jefe municipal, coronado del espinoso cintillo que a los segundos se desprendió de las nalgas edilicias cayendo al suelo, instante en el que los funcionarios comenzaron a sacar de la excelentísima raja del ilustre las espinas que permanecían aún incrustadas.
Era una imagen icónica, un símbolo, un compendio, un resumen de la decadencia. Como si el destino hubiese querido graficar toda la crisis moral en la que vivimos coronando con heridas el orto del poder. Como si izquierda y derecha, feminismo y machismo, comunismo y capitalismo, no fueran pares de opuestos en una misma sociedad sino dos cachetes de un mismo poto. Como si el devenir nos dijera que después de todo, esa es la promesa occidental de la democracia, es lo que merecemos: El ano coronado de espinas.
El momento, no cabía dudas, emplazaba a una liberación pulsional colectiva contundente después de tanta intensidad emocional condensada en poco más de una hora. Las risas comenzaron una tras otra, se fueron contagiando, sumándose cada vez más carcajadas, hasta que todo culminó en un estallido estruendoso de risotada general. Las mujeres se abrazaban riéndose mientras miraban al alcalde. Varios intentaban filmar o sacar fotos con sus teléfonos celulares pero los espasmos al reír les hacían imposible coordinar los movimientos y enfocar correctamente sus cámaras.
El Padre Marcelo había caído al suelo de la risa mientras señalaba con su dedo índice hacia la cruz. A ratos volteaba el rostro hacia el piso para intentar recobrar la compostura, pero apenas volvía a mirar en dirección al estúpido suceso, la risa le volvía automáticamente señalando otra vez hacia el epicentro de la charada. Los concejales de oposición tuvieron que tomar asiento en el suelo de tanto reír,-la corona huevón...el culo coronado jajaja - comentaban alegres con funcionarios municipales militantes del partido del alcalde, con los que la relación había sido siempre tensa, peliaguda y al borde de los golpes. La algarabía era completa y siguió aún por una después de que Toribio fue retirado en un vehículo municipal.
